domingo, 20 de noviembre de 2016

Sin Cambio

Abrí mi cartera.

Así comenzó, con  un sutil y sencillo gesto. La vaciaba y se volvía a llenar.

En el primer cierre guardaba los imprevistos, las sonrisas cuando  escaseaban las razones, los besos cuando los problemas insistían en quedarse, las cosquillas cuando los silencios cortaban el aire.

Primera sección: retazos de mis fantasías, guardando solo lo  que podía  rescatar y que me sería indispensable. En la segunda se ocultaban los recuerdos, diminutas luces que formaban constelaciones, iluminando nuestras siluetas.

Mi cartera, nunca la perdía de vista, la sacaba sin pensar, una, otra,otra vez y ...Estaba en el compartimento de mi bolsa favorita, antes de que formularas la pregunta mi mano  ya se sumergía para rescatarla del vacío y salir a la superficie. La vaciaba. Se llenaba. La vaciaba.

Te miré, mi mano la acarició, por primera vez me costó trabajo. La abrí.

-No  tengo cambio.

El primer cierre se había roto, la sección número uno perdió  el último  retazo, en la segunda se fue la luz.

-No tengo cambio, volví a responder. Cayeron sobre mis mejillas cientos de ellas, se me cortó la garganta.

Solté la cartera, hoy no tengo cambio.


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