"No hay amor más sincero que el amor a la comida" (George Bernanrd Shaw)
Definitivamente la comida y yo somos inseparables, podría decir que tenemos un apego mutuo y muchas historias que contar al respecto; sin embargo cuando mi estómago(el cual es un tanto celoso) ya no puede lidiar con tanto amor, llega el momento de decir-"tiempo fuera" y refugiarme en el sillón de pensar (el baño, el escusado,trono,retrete o como quieran llamarle) y así comenzar a reflexionar sobre mis actos deliciosamente delictivos.
Precisamente hace dos días me enfermé del estómago y como es hábito en mí, decidí compartir mi desgracia estomacal con las personas más cercanas,entre ellas mi novio, para conseguir un poco de afecto(sí,sí soy dramática pero todos necesitamos amor en momentos como estos).Fue entonces que me di cuenta, del menú tan extenso y variado que me había devorado la semana pasada...
El lunes, me comí una enorme hamburguesa con sus papitas a la francesa del restaurante"El Carnes"(muy conocido en Aguascalientes) ya saben, con todas las salsas posibles el guacamolito, el chimichurri delicioso y picoso, la salsa roja que no falte, chiles jalapeños y demás.Ese mismo día me cené unas sencillas quesadillas para "no abusar tanto".
Martes, tuve que ir a Guadalajara a realizar unos trámites y desayuné unos tacos:!de,li,sio,sos! Pedí dos de bistec y dos de chicharrón con todo, cebollitas, frijolitos y todas las salsas posibles.Para la hora de la comida, fuimos a la casa de los mejores amigos de mis padres y nos ofrecieron birria,!no podía hacerles una grosería y comer solo un taco!,fueron cuatro en total con todas las salsas puestas sobre la mesa. Ya en la nochesita, era el momento de la sesión familiar con acompañamiento gastronómico,es decir, seguir comiendo con el pretexto de compartir un momento entre las dos familias.Cené pizza.
Miércoles, fuimos a un buffet a desayunar, me serví poquito de todo(chilaquiles,quesadillas, frijoles,fruta y jugo).Ese mismo día regresamos a Aguascalientes y comí cochinita pibil y cené lo mismo.
Si están pensando que estoy siendo exagerada, deben creerme que cuando hablo de la comida lo hago con la mayor seriedad, respeto y alabanza posible.La comida o mejor dicho "la buena comida" es el mayor placer de esta vida( agradecimientos a mi mamá, su comida me enamoró y ya no quiero ni puedo hacer nada al respecto).Bueno siguiendo con el tema, llegó el Jueves.De verdad(me pongo la mano en el corazón) no me había percatado de todo lo que había ingerido en días anteriores, porque cada platillo que se me ponía enfrente me hacía "ojitos" y tengo corazón de pollo, tenía que probarlo.Ese día desayuné unas quesadillas con chicharrón verde, comí pollo rostizado con tortillas hechas a mano(mmmmm...) y cené nuevamente tacos de chicharrón.
Ya casi se acaba ésto, tanquil@s si ya se llenaron solo de leerlo, aún me faltan tres días más.
Viernes desayuné unos tacos de "colores"(aquí en mi tierra se les llama así a los tacos que son de diferentes guisados), por lo regular siempre pido tres pero ahora tenía ganas de cinco, no hay que ser tan rutinarios.Fueron tres de lengua y dos de chicharrón verde.Para la comida, de nuevo cochinita pibil y de cenar (tomando en cuento el fenómeno del huracán Patricia)tenía que estar preparada para cualquier imprevisto o susto futuro, un tazón de palomitas y una taza de chocolate caliente con unas galletitas.
Sábado -!wow!, ahora que lo escribo y lo leo, de verdad mi cuerpo me quiere mucho.Aún no soy una bola, ni estoy flaca pero para todo lo que he comido, creo que los efectos secundarios aún no hacen su aparición(hago changuitos).Este día de nueva cuenta lo recibí con una quesadilla de chicharrón(por el momento creo que me alejaré un poco de ese guisado), comí una deliciosa ensalada de pollo( también hay que cuidar la línea) y para la cena qué mejor que tener en la mesa, al amor de mi vida y el amor incondicional que le tengo a la comida...mi novio y yo cenamos una pizza de pepperoni y una orden de alitas bbq.
Domingo, ya se veía venir el desastre.Desayunamos en casa de un tío huevo a la mexicana, algo picoso, frijolitos, pastel, jugo y café.Para la comida como la mayoría no tenía hambre, botaneamos una papitas que les pondré el nombre de"bomba", llevan salsa valentina,jugo magie,salsa inglesa y limón, se las recomiendo ampliamente.Ese día nadie quiso comer y mi mamá me regaño por ser la única en querer hacerlo, me considero una persona valiente.Comí-cené alrededor de las ocho¿adivinen qué ? ...tres tacos de chicharrón.
Posiblemente la mayoría ya esté haciendo sus deducciones o inclusive sus apuestas, pero los resultados no fueron tan catastróficos.El lunes a las 12:00 del mediodía como en toda relación de amor, la comida y yo tuvimos que darnos un tiempo.Me la pase acostada hasta las 8:00p.m con escalofríos, agruras y dolor de estómago.Mi único acompañante fue el "Dr.Electrolito" sabor lima-limón.Vomité.
Gracias a esta anécdota surgió la nueva entrada para el blog, lo cual me hace pensar que todo lo que vivimos día a día puede llegar a servirnos en algún momento.Además también me hace pensar en la vulnerabilidad y la conexión tan fuerte que existe entre la comida y las emociones.
El deseo de comer está influenciado por distintas causas y me sorprendió saber que la mayoría no son fisiológicas, sino emocionales.Es a través de la comida que podemos liberar el estrés,la tristeza, el dolor, la incertidumbre e infinidad de sentimientos.Según lo publicado en la página www.consumer.es:
"Después de una comida,los nutrientes absorbidos llegan al cerebro: a través del sistema nervioso se genera una sensación de calma, un estado letárgico en el que el humor tiene más probabilidades de ser positivo"
Definitivamente el comer y sobretodo saborear la comida sí me hace más feliz, pero también me di cuenta que el estrés puede hacer que llegue a sobrepasar los límites de la normalidad.Los miedos maduros (publicación anterior a ésta) posiblemente estén haciendo estragos en mi contra.
La valentía para haber aceptado tantos platillos, también se necesita para rechazarlos cuando el estómago te lo esta pidiendo; pero sobretodo, cuando sabes que la razón de comer no es en realidad la que piensas, sino la que verdaderamente sientes y se desahoga comiendo.
¿Les ha pasado algo similiar?Comenten.¿Se les antojan unos tacos?Invitenme.