viernes, 23 de octubre de 2015

Miedos maduros


AYER

Me encontraba acostada, de lado, con el cuerpo en posición fetal.Todos en la casa se habían ido a dormir,así que el silencio, la obscuridad y el grillo que se empeñaba en  dedicarme una serenata, eran mi única compañía.

Como en toda historia nocturna, mis miedos de clasificación doble "A" comenzaron a hacerse presentes.De protagonista estaba el famoso "señor de las sombras", quien se apoyaba de sus amigas las cortinas y lograban  aterrarme con sus variados  rostros deformes. De  personaje secundario estaba el "closet de madera" muy introvertido por fuera, pero por dentro podría llegar a ocultar algo o a alguien... definitivamente no me podía confiar.

Si a esta historia le añadimos mi dramatismo nivel dos, el cual,  seguramente terminaría en tragedia; entonces  sería una de esas noches en las que no podría conciliar el sueño.Sin embargo, siempre estaba el famoso "plan b" el cual, consistía en ir de puntillas al cuarto de mis padres, tocar dos veces la puerta(suavemente como no queriendo la cosa), escuchar la aprobación de entrada por parte de mi madre (mi papá siempre se quejaba), quedarme un rato abrazada a ella y después quedarme dormida, como si nada hubiera pasado.

HOY

Ya no estoy en mi cuarto soñando con inodoros gigantes, muelas que me persiguen, ladrones de niños o asesinos como  compañeros de cuarto.

Me encuentro justo detrás de un escritorio, con mi folder a la mano, una sonrisa que oculta mi nerviosismo, en ayunas( para no arriesgarme con los sonidos estomacales), memorizando mis habilidades y virtudes,recordando mi poca experiencia y logrando buscar en mi google mental alguna frase matona.

Los personajes de esta historia(que por cierto NO se desarrolla en la noche,sino a plena luz del día) están conformados por el "señor de corbata" quien aparte de escanear mi curriculum, me barre de pies a cabeza. También se encuentra  la famosa "mini yo" quien se encarga de ver todas las posibilidades de éxito o de fracaso y finalmente, la inquietante frase : "Nosotros  te llamamos".

Definitivamente ya no puedo ir al cuarto de mis padres y simplemente quedarme dormida.Los analgésicos que tomo son variados, los cuales van desde acostarme y ver fijamente el techo, comer más de lo normal(tomando en cuenta que mi estándar  se encuentra por encima de la media), seguir buscando opciones,llorar,refugiarme en netflix,escribir en mi diario,chismear en facebook(esto incluye desilusionarme por las utopías publicadas) y todo se repite hasta cansarme.

Es complicado manejar un miedo al cual, jamás habías tenido la oportunidad de conocer, a lo mejor lo habías oído en algunas ocasiones, te habían platicado de él, pero tenerlo de frente es completamente diferente. Inclusive y paradójicamente puede ser que a lo mejor ni siquiera exista y solo sea parte de la incertidumbre a lo nuevo  o particularmente como en mi caso, podría suponer un enfrentamiento a mi ego y a la realidad de percatarme que no lo puedo tener todo bajo control.

Que maravillosos son lo miedos de los niños, cuyas medicinas van desde un abrazo al  peluche favorito o un besito en la frente ( adoro esos besos, siempre me han hecho sentir segura).

Ahora estoy en la ambicionada  etapa adulta, en la cual busco desesperadamente una oportunidad de desarrollo, un ventana que me permita convencerme a mí misma de que puedo llegar a ser esa persona que no solo sea un título, sino más bien, aquel ser humano  que logre contribuir al mundo haciendo lo que más le gusta hacer.


Simplemente tengo que recordar que...

"No existen miedos maduros,los miedos nunca maduran, solamente cambian de forma"





1 comentario:

  1. ¡¡Wow!! Simplemente estoy maravillada... Increíble mi Gis y tu frase final me encanta :3

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